Fraude y deepfakes · 21 septiembre 2026
Te ha llegado una foto por WhatsApp. ¿Es real o la ha hecho una IA?
No hace falta ser experto. El truco ya no está en mirar la oreja. Está en no reenviar hasta comprobarlo.
Alejandro Carmona · Nopubly · 21 de septiembre de 2026
La escena es siempre la misma. Alguien pega una cara en el grupo de la familia. Un político que no ha dicho eso. Un hijo que no está en esa playa. Un médico que “recomienda” un tratamiento. Tres personas reenvían. Tú te quedas con el dedo encima de la flecha.
Eso, y no la cumbre de turnos en portada ajena, es el problema de la IA que te toca de verdad. Nopubly no cubre la geopolítica mejor que El País. Sí cubre esto: una imagen que te llega al móvil y no sabes si esa persona existe.
Por qué “mírale las manos” ya no sirve
Hace dos años un deepfake se delataba solo: seis dedos, texto borroso en un cartel, pendientes que se fundían con el pelo. Los modelos de ahora salen de fábrica con orejas, dientes y fondos de oficina que engañan a un ojeo rápido. El instinto de “se ve raro” sigue siendo útil cuando la foto pide dinero o amenaza. No es una prueba.
Tampoco lo es una captura. WhatsApp comprime, recorta y pega sobre otra captura. Lo que ves no es el archivo original. Tratar esa miniatura como evidencia es exactamente lo que busca quien monta el bulo.
Tres preguntas baratas, antes de abrir ninguna app
- ¿Quién te la manda? Un desconocido, un número nuevo o un primo que nunca escribe de política: baja la guardia al mínimo.
- ¿Qué te pide que hagas? Reenviar, pagar, llamar, instalar, “no se lo digas a nadie”. Ahí el contenido de la foto da igual: el gancho es la urgencia.
- ¿Puedes contrastarla en 30 segundos? Si no sale en un medio que reconozcas, o la cara no encaja con la voz de quien dice ser, no la pases. El grupo puede esperar.
Eso no sustituye a un análisis. Evita el daño más frecuente: que seas tú el altavoz.
Cuando sí merece la pena escanearla
Si la imagen es un rostro y te queda la duda, súbela al escáner de Nopubly. Está hecho para fotografías y caras, no para ilustrar un titular. Te devuelve un veredicto (real, IA o dudoso) y un porcentaje. Gratis. No hay que crear cuenta.
Límites, en claro: con un meme, un dibujo o un paisaje de revista el detector puede fallar. No es un perito ni un juzgado. Es una segunda opinión cuando el ojo ya no basta. Si quieres entrenar el ojo sin arriesgar el grupo, el reto diario ¿Real o IA? enseña la misma distinción con caras que no existen.
Qué no hacer
No recortes la foto “para que se vea mejor” y la vuelvas a mandar: empeoras la pista. No uses el primer buscador de imágenes que te salga en un anuncio. No instales una app de “detector milagroso” que te pide permisos del teléfono: eso es otro problema, y a veces el virus que luego hay que limpiar.
Si el móvil o el ordenador ya va raro —pop-ups, un antivirus que no recuerdas haber puesto, el navegador que se abre solo— no es un deepfake. Es un equipo comprometido. Ahí no se sube la foto: se abre el panel, se compran minutos y un técnico entra en remoto, sin salir de casa, en el móvil, la tablet o el ordenador.
En 30 segundos
No reenvíes. Mira quién manda y qué te pide. Si es una cara y sigues en duda, ábrela en el escáner. Si el aparato además se comporta raro, deja la foto y entra al panel de minutos. Eso es toda la pieza. El resto de la IA del día —modelos, bolsas, leyes— está enlazado en portada, en los medios que sí la han cubierto.
La regla de esta casa
La portada de Nopubly enlaza cada día a quien ha publicado la noticia. Esta pieza no es un recorte de esos titulares. Es lo que hacemos nosotros: decirte qué hacer con una imagen dudosa. Si te acaba de llegar una, empiéza por el escáner. Si no te acaba de llegar ninguna, vuelve mañana a las 8:00: el índice estará actualizado y el reto, también.